Introducción

9.35 h un lunes de primavera en la portería de un antiguo edificio de Barcelona.

– Ah, ya bajan… ¿Qué les ha parecido el despacho que está en alquiler?
– Pues nos ha gustado mucho, creemos que es perfecto
para montar ahí nuestra empresa.
– ¡Me alegro! Así que nos veremos pronto por aquí, ¿no?

– Bueno, falta pulir unos cuantos asuntos… Pero podría ser.
– ¡Uy, no se pueden ni imaginar la cantidad de gente que ha pasado por ese piso!
¿Sabían ustedes que hace muchos años hubo incluso un pequeño meublé?
– ¿Un meublé? Así que era una casa de…
– ¡No, no! ¡No se confundan, no se trataba de eso!
– Yo pensaba que un meublé era lo mismo que un…
– No, para nada… A ese piso acudían parejas de enamorados, parejas de amantes, novios e incluso matrimonios en busca de intimidad. ¡Aquí se crearon muchas historias!
– ¿Historias…?
– ¡Historias de amor!
– ¡Suena bien!
– Sí, ¿verdad? ¿Y qué negocio quieren montar?
– Una agencia de comunicación.
-¿Cómo?
– Publicidad. De otro tipo, pero también crearemos historias.
– Ah… ¿Y cómo dicen que se van a llamar?
– …